Yo me quedo en casa

POR UN NUEVO IQUITOS

Publicado: 2012-04-04

José Álvarez Alonso

Es increíble. Cada pocos años la misma cantaleta: llegan las previsibles inundaciones amazónicas (excepcionales cada 8 ó 9 años, según expertos), y a declarar emergencia y a tratar de remediar a última hora el sufrimiento de la gente, regalando cantoneras y listones, y buscando plazas y locales públicos para acomodar a los damnificados. Bien comentaba en su programa la respetada periodista Carolina Arredondo que esto parece planificado por algunos políticos para ganarse alguito a río revuelto: “Bienvenidas inundaciones, porque con ellas viene la emergencia y la compra directa y a precios sobrevaluados de materiales, víveres y medicinas, y su reparto generoso a las familias damnificadas con foto incluida.”

Que la gente campesina e indígena se asiente en las riberas inundables de los ríos es comprensible: aquí se localizan los suelos más fértiles de la región, y aquí están comunicados y tienen a mano el agua y los valiosos recursos pesqueros. Cuando se producen inundaciones excepcionales estos ciudadanos deben ser atendidos. Pero no es el caso de la ciudad: luego de décadas de presenciar el ciclo de las inundaciones, es un crimen de lesa humanidad que se siga permitiendo que proliferen los asentamientos humanos en zonas inundables alrededor de Iquitos. Se dice que son más de 100,000 las personas afectadas. Esto tiene culpables, y no son sólo ellos (“quién p. les mandó a venir a vivir aquí”, me comentaron que vomitó insultante un alto funcionario municipal a las pobres familias de un barrio inundado). Los reales culpables, según el arquitecto Tito Ríos, son las sucesivas autoridades que han desertado de cumplir sus funciones de administrar la ciudad y velar por el bienestar de los ciudadanos

Según afirma don Tito Ríos, desde los años 70 Iquitos cuenta con un “Plan Regulador del Crecimiento Urbano de la Ciudad de Iquitos”. Para diseñarlo vinieron a la ciudad los mejores urbanistas del Perú. Este plan contaba con toda una propuesta de crecimiento urbano ordenado, incluyendo zonificación, amplias calles y avenidas, y extensas áreas verdes y otros espacios públicos. Es obvio que este ambicioso y visionario plan nunca fue implementado, se encarpetó, y no se respetó ni lo más elemental de la zonificación: la ciudad creció como un cáncer, de forma desordenada y caótica, todos los terrenos de uso público y muchos privados fueron invadidos, y los invasores fueron titulados por sucesivos alcaldes corruptos buscando votos, una vergüenza.

Por enésima vez se ha declarado en emergencia la Región Loreto. No cabe otra, ahora que miles de familias, incluyendo niños inocentes, sufren con el agua putrefacta hasta la cumba, o hasta la cintura. El Estado debe velar por sus ciudadanos, y todos debemos ser solidarios con el sufrimiento de nuestros hermanos. Pero la emergencia no sólo debe ser para repartir carpas, víveres y medicinas. Debe buscarse una solución integral y definitiva para los barrios asentados en zonas inundables de la ciudad. Con lo que se ha gastado en “emergencias” en los últimos 40 años (edad del citado Plan Regulador) se podría haber habilitado perfectamente los terrenos para acomodar las decenas de miles de familias que habitan las zonas inundables.

Ahora no hay excusas. Desde hace dos años Iquitos cuenta con un Plan de Desarrollo Urbano elaborado por expertos de la Universidad de Florencia, con la colaboración de los arquitectos y otros profesionales loretanos, que en realidad es una actualización del citado Plan Regulador (esperemos que no sufra el mismo destino que el anterior). La zonificación urbana es el corazón del plan, e incluye, aparte de la recuperación del centro histórico-monumental, la habilitación y ocupación ordenada de la zona periurbana. También incluye la habilitación del aeropuerto antiguo y el cuartel Vargas Guerra para uso público, con espacios para recreación, deporte, cultura y turismo. Destaca en este plan del Parque Central Metropolitano de la ciudad de Iquitos, a ser construido en el Vargas Guerra, que será en el futuro el centro de ocio de la ciudad, como postula el Patronato de lquitos.

Ante la inoperancia municipal, el Gobierno Regional de Loreto también ha estado desarrollando en los últimos años, con la colaboración del arquitecto Ríos, un ambicioso proyecto de desarrollo urbanístico para Iquitos, que incluye la construcción de viviendas bioclimáticas acordes con nuestra realidad (para dejar atrás el insalubre modelo de vivienda-callejón que domina ahora la ciudad).

El plan considera la construcción de un Nuevo Iquitos, una ciudad satélite para 80,000  habitantes, que se construiría gradualmente en módulos de 7 mil habitantes, con todo lo último en urbanismo, incluyendo las citadas viviendas bioclimáticas, extensas áreas verdes y para otros usos públicos, de acuerdo con estándares internacionales. Iquitos tiene actualmente 0.378 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, cuando la OM recomienda un mínimo de 8 a 10 m²/hab. Un crimen remediable en el Nuevo Iquitos si las autoridades municipales tuviesen la visión y las agallas de gobernar como estadistas y no como politiqueros miopes. Este plan también considera modelos de vivienda con crédito para varios niveles económicos, con un núcleo básico de 36 m² y un precio de 15,000 S/. en terrenos 8 x 20 m, con posibilidad de ampliar modularmente la vivienda básica de cocina, baño, sala comedor y cuarto.

Este visionario plan no se llegó a concretar por la falta de acuerdo con la autoridad municipal, responsable de la administración de la ciudad. Esperemos que ahora sí sea posible. Y esperamos que esta declaratoria de emergencia no sólo sirva para repartir dadivosamente efímeros paliativos a las personas afectadas por la inundación, y se enfrente de una vez por todas el problema, impulsando la reubicación de los barrios de zonas inundables en un nuevo Iquitos moderno y habitable. Para ello se debe identificar, comprar y habilitar los terrenos en zonas de altura, o expropiarlos a justiprecio, que para eso está la ley. En vez de gastar plata en remodelaciones de placitas y en poner efímeros cercos de madera barata a jardincitos, debe destinarse un presupuesto suficiente para esto; con un terreno titulado y habilitado con servicios públicos, hasta la gente más humilde se endeudaría a 15 ó 20 años como lo hace ahora en Lima y otras ciudades, para tener una vivienda decente. No hay mayor prioridad que ésta en Iquitos.

Aunque nos tememos que una vez que pase la inundación todo vuelva a la “normalidad”, y en dos o tres años tengamos un escenario similar o peor, porque el cambio climático nos augura cada vez más y peores inundaciones alternadas con sequías… Sólo en Iquitos guerra avisada sí mata gente.


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Amazonía torturada

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